La Comunidad de Regantes de Carrizales apuesta por la recuperación de cosechas de sosa para hacer jabón

cultivo de sosa
El cultivo de sosa, la producción de piedra de carbonato sódico y la fabricación de jabón fueron la principal fuente de ingresos de Elche desde la Edad Media hasta principios del siglo XIX, cuando un francés descubrió cómo reproducir el proceso en el laboratorio a partir de sal marina. El campo ilicitano y especialmente la zona de Saladares estaban completamente cubiertos por plantas de sosa de diversas variedades y algo de memoria le queda aún al terreno porque lo que en otros tiempos fue el sustento de cientos de familias es hoy una mala hierba que crece por doquier cuando se abandona un terreno. Por eso la Comunidad de Regantes de Carrizales cree que retomar su cultivo, volver a dar con el sistema para extraer su crema y producir jabón natural puede ser una extraordinaria oportunidad para los agricultores y para la creación de empleo.
Manuel Esclapez, vicepresidente, está convencido de ello y hará este verano unas primeras pruebas para intentar reproducir los métodos tradicionales, que están sobradamente documentados en archivos históricos pero que dependen en gran medida del saber hacer popular. No en vano Elche contó con un famoso gremio de “mestres barrellers” o de “mestres cremaors” que sabían exactamente cómo prender la sosa seca, cómo mantener la temperatura en un agujero en el suelo para que se quemara poco a poco durante dos o tres días seguidos, y cómo extraer piedra prácticamente libre de impurezas que era conocida mundialmente, mucho antes de que el nombre de la ciudad se asociara al calzado. De ahí, por ejemplo, que el jabón de Marsella se hiciera con “barrella” importada de Elche o que el mismo compuesto se usara para el cristal de Murano. A eso debe buena parte de su expansión el puerto de Alicante, según los datos que aporta Carles Martín Cantarino, del Institut Multidisciplinar per a l’Estudi del Medi Ramón Margalef y profesor de la Universidad de Alicante.

Anécdotas
Él es quien está aportando documentación histórica al proyecto de la Comunidad de Regantes de Carrizales, y quien conoce decenas de anécdotas que demuestran la estrecha vinculación de Elche con la producción de jabón. Por ejemplo, relata que una parte de lo que ahora es El Hondo, desde la Vereda de Sendres (que debe su nombre a que allí se hacían las hogueras) hasta Carrizales eran “els saladars de la Vila d’Elx”, de propiedad municipal hasta la desamortización y que cada año se sorteaban entre familias humildes que tenían en la siega de sosa su medio de vida (eran también conocidos como “els saladars del pobres”). Incluso El Misteri estuvo profundamente vinculado a esta actividad, pues uno de los “roals” (que ahora llamaríamos parcelas) se adjudicaba a quien hacía el papel de Santo Tomás y La Festa se financió en parte a través de un impuesto a la producción de jabón.
La facilidad con que la sosa crece en Elche aún hoy se debe a que no necesita riego y sí terrenos salinos (los Saladares locales aparecen en el primer mapa que se realizó del Regne de València, en 1584 firmado por el holandés Abraham Ortèlius, lo que da una idea de su importancia y extensión por entonces). El jabón era un producto redondo, teniendo en cuenta que además de la sosa solo hacía falta aceite, y el campo de Elche estaba repleto de olivos fuera del cinturón de palmeras. Hay testimonios de viajantes que cuentan que las calles de la villa estaban repletas de obradores de jabón y de almazaras de aceite, cuenta Carles Martín.

Bancales
Si la sosa está por todas partes aún hoy en los bancales abandonados, ¿qué impide retomar aquella especialidad, teniendo en cuenta que los productos completamente ecológicos están en alza y que no hay carbonato sódico natural ni siquiera en los jabones naturales? Manuel Esclapez tiene claro que el negocio es viable (actualmente hace jabón con aceite de granada y tiene que usar sosa química). La clave, dice, es buscar la mejor crema para hacer piedra y en eso interviene el arte de los “cremaors”, de modo que si algún vecino conserva la sabiduría de sus antepasados en este arte, la Comunidad de Carrizales tiene sus puertas abiertas para recibirle.