Voluntarios limpian el cauce del río y un taller recupera el viejo arte de elaborar lejía

La iniciativa, impulsada por el agricultor Antonio Valero, muestra cómo se producía sosa cáustica para lavar y la importancia de las exportaciones locales

Fue la industria más importantes del territorio ilicitano, comparable a lo que hoy es el calzado. Sin embargo nadie o casi nadie conoce el valor que tuvo para la economía de Elche, hasta mediados del siglo XIX, la utilización de las plantas barrilleras tan abundantes en los saladares y zonas húmedas del término municipal. Un uso que continuó hasta mediados de siglo pasado en el ámbito doméstico para elaborar vidrio, jabón o lejía. También como “lavavajillas” entre otras aplicaciones.
Para sacar a relucir este aprovechamiento vegetal y los conocimientos tradicionales, el pasado sábado la Fundación Limne, constituida por destacados especialistas en la gestión de aguas, y cuyo objetivo es fomentar la participación ciudadana en la conservación del patrimonio social y ambiental de los ecosistemas acuáticos, organizó a las orillas del río Vinalopó un acto etnobotánico y medioambiental donde además de recoger residuos solidos y basuras de un tramo del cauce fluvial, aguas abajo de la ciudad, se hizo una demostración de como obtener lejía para el lavado de ropa y otras prendas utilizando una clase de barrilla.
El taller estuvo a cargo del presidente de la Comunidad de Agricultores y Ganaderos de Elche, Antonio Valero y su esposa, quienes de niños aprendieron estos usos tradicionales de las plantas. La lección práctica estuvo apoyada por la didáctica que ofreció el profesor de la Universidad de Alicante y miembro del Limne, Carlos Martín Cantarino, quien explicó que Elche era conocida en toda Europa por sus exportaciones, a través del puerto de Alicante, de piedras de sosa, producto procedente del quemado de plantas barilleras. “Reino Unido y Francia, pero sobre todo Italia donde se utilizaba este producto para fabricar el vidrio de Murano, eran los países receptores” indicó el profesor de la UA, quien aseguró que “los jabones producidos en Elche eran conocidos en toda España por su calidad y este uso de plantas fue trascendental en la historia de Elche, algo que siempre regularon las autoridades locales”.