Un estudio de la UA detecta 35 áreas de costa con riesgo alto ante los temporales

El litoral de la provincia de Alicante, desde Dénia al Pilar de la Horadada, cuenta con un total de 35 áreas de costa con un riego alto de impactos ante los temporales marinos. Además, existen otros 13 puntos con un riesgo medio. Así se refleja en un estudio realizado por la investigadora, María Tros de Ilarduya de la Universidad de Alicante (UA), y publicado este año por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la revista Anales de Geografía.

El documento expone que a lo largo de las últimas décadas, el impacto de los temporales de mar en la provincia se ha incrementado, a medida que “ha aumentando el grado de urbanización de la costa”, aunque también se apunta a la morfología costera. De hecho, de los 35 puntos con un alto riesgo, 27 coinciden con un grado de urbanización en el litoral alto.

De norte a sur los lugares más afectados por municipios durante episodios de temporales son Els Poblets, 1; Dénia, 5; Jávea, 4; Teulada, 1; Calpe, 3; Altea, 2; L’Alfàs del Pi, 1; Benidorm,3 ; La Vila Joiosa,1; Campello, 2; Alicante, 2; Santa Pola, 3; Torrevieja, 4, y Pilar de la Horadada,1. En el caso de Guardamar del Segura y Elche se apunta que el riesgo es elevado en el tramo edificado.

La investigación indica que los problemas costeros se dan debido a la exposición de la línea de costa a los diferentes flujos aéreos y marinos, pero especialmente, a que la mayor parte de litoral alicantino se encuentra urbanizado, principalmente en sus costas bajas pero también en las acantiladas. Se recoge que la mayor parte de los antiguos cordones dunares del litoral alicantino han sido devastados por la urbanización, hecho perfectamente legal hasta la entrada en vigor de la Ley 22/88 de Costas, pues en la anterior legislación las dunas no tenían consideración de dominio público marítimo-terrestre.

Posidonia
Por ello, la ocupación urbana de esos primitivos cordones dunares ha favorecido igualmente la aparición de riesgos como queda patente al analizar las repercusiones de los temporales marinos en los sectores de Arenales del Sol-Urbanova o El Pinet.

Otro de los aspectos negativos para el litoral enumerado en el estudio hace referencia “a la intensa regulación de los ríos, e incluso la urbanización de cauces secos y barrancos, cuyos materiales susceptibles de arrastre son así eliminados del sistema”. Esta situación repercute en la mengua de sedimentos que alcanzan la costa para ser redistribuidos longitudinalmente por las corrientes, por lo que muchas playas ven reducida de esa manera su alimentación.

Otro aspecto que se menciona es la existencia de la posidonia oceánica, “un verdadero bosque sumergido” de algas, hasta una profundidad máxima de 50 metros. Estas praderas modifican los procesos sedimentarios y la propagación de oleaje sobre la plataforma continental, por lo que “resultan fundamentales en la formación o desaparición de playas”.

La construcción de puertos deportivos y espigones, la regeneración de playas, los colectores y dragados, entre otras, destruyen las características ambientales de su hábitat, pues implican tanto un aumento en la turbidez de las aguas como cambios en la dinámica marina, y por lo tanto, modificación de los procesos de erosión y sedimentación.