SOS por la alcachofa silvestre

“Dile a Cofares que pare las obras que amenazan flora en peligro de extinción”. Una ciberacción con este título firmada, entre otros, por catedráticos de Botánica e investigadores del CSIC, intenta impedir que unas obras en Coslada (Madrid) acaben con la mejor población mundial de una especie endémica y amenazada

 

Alcachofa silvestre, cardo o morra. Estos son los nombres comunes que tiene Cynara tournefortii, una planta endémica de la Península que ha saltado a la primera plana de la conservación del medio natural de la Comunidad de Madrid ante el riesgo de quedar sepultada por las obras de ampliación que llevará a cabo la empresa Cofares en un polígono industrial de la localidad de Coslada. A esta especie, catalogada extraoficialmente como en peligro crítico de extinción, le acompañan otras doscientas censadas por un grupo de científicos guiados por Juan Manuel Martínez, profesor de Botánica de la Universidad Politécnica de Madrid. Todas crecen en un terreno aparentemente baldío, rodeado de naves industriales y escombreras.

A la categoría de en peligro crítico, establecida dentro de la Lista roja 2008 de la flora vascular española, editada por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, se añaden otros datos que elevan el relieve de los ejemplares de alcachofa silvestre localizados en Coslada. “Estamos pendientes de confirmación de un artículo científico enviado a una revista internacional sobre recursos genéticos en los que damos la primera cita de una especie que hemos localizado en este enclave, nueva para el mediterráneo occidental, de la que no se puede revelar su nombre”. Martínez amplía el zoom hacia el resto de plantas identificadas y añade que “estamos ante una comunidad vegetal de pastizal-herbazal que no está descrita fitosociológicamente; sería nueva para la ciencia, así que en el momento que construyan sobre ella habrá desaparecido para siempre”.

El seguimiento que ha hecho Juan Manuel Martínez desde 2002 de las diferentes poblaciones de flora de este espacio, apoyado en expertos botánicos taxónomos como Ginés López González, investigador del CSIC en el Jardín Botánico, confirma la existencia de cerca de doscientos ejemplares de la alcachofa silvestre en menos de diez hectáreas. Solamente hay una cita peninsular que iguala estos números, en Arenas del Rey, en Granada. “Precisamente son las especiales condiciones de esta zona, las que han permitido que sobrevivan especies como Cynara tournefortii y Malvella sherardiana (vulnerable en la lista roja y localizada aquí tras creerla extinta), y que sin embargo en otros lugares de España, al estar cerca o dentro de terrenos agrícolas con alta contaminación por fertilizantes y herbicidas, hayan acabado con el resto de poblaciones”, aclara Martínez.

Y ante esto, ¿cuál es la postura del Ayuntamiento de Coslada y de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid, encargada de la protección de fauna y flora? Mantener la ampliación del Centro de Transporte de Coslada que ejecuta la empresa Cofares y, por lo tanto, sepultar el hábitat de la comunidad botánica que crece en él. Desde el Gobierno de la Comunidad aseguran que no van a permitir que desaparezca la especie “Todo lo contrario, hemos iniciado un plan de conservación que incluye el transplante de los ejemplares de Cynara tournefortii a lugares cercanos del Parque Regional del Sureste, donde tendrá más asegurada su supervivencia, y la conservación de las semillas en bancos de germoplasma”, explican.

El alcalde de Coslada, Raúl López, ha manifestado que “por encima del cardo está la prioridad de crear empleo”. En una nota de prensa, el Ayuntamiento remite a los informes de la Comunidad de Madrid, donde hablan de la escasa viabilidad de la población a corto y medio plazo por el terreno en el que se asienta, y aseguran que, de acuerdo a esos estudios, se ha procedido a “localizar las especies, al trasplante de seis ejemplares al Parque Regional del Sureste con buenos resultados, a la recogida de semillas y a la búsqueda de terrenos aptos para los próximos trasplantes”. Ángeles Nieto, portavoz de Ecologistas en Acción, insiste en que “la biodiversidad que existe en este terreno que quedó libre de urbanizar se da gracias a la presencia de un tipo de suelo con magras secas que reúne unas características edáficas difíciles de encontrar en otro lugar de Madrid”. Tanto Ecologistas en Acción, como Arba y Grama, denuncian que se han producido vertidos de escombros y basura en este enclave que han llegado a afectar a algunas de las plantas más valiosas.

Una de las opciones de conservación que no contempla la Comunidad de Madrid es la de una microrreserva de flora. Las escasas diez hectáreas o incluso la presencia cercana de un ambiente ampliamente humanizado no son impedimento para que en la Comunidad Valenciana exista una red de 297 microrreservas de flora, algunas de las cuales reúnen similares condiciones a las de Coslada.Las hay queno llegan ni a la media hectárea, como la de la Dunas del Pinet de Santa Pola (Alicante), la de Cala Fustera de Benissa (Alicante) o la de la Font de l’Ombría de La Pobla de Benifassá (Castellón).
Diario “El País”