Sabuesos contra el picudo

Cultivadores del Camp d’Elx cuentan con perros que son capaces de localizar el coleóptero en las palmeras y comérselo

En pie de guerra contra una plaga. Hace unos días saltaba la noticia de que una empresa valenciana adiestraba perros para detectar el picudo en las palmeras. Sin embargo, la información no sorprendió a algunos agricultores y cultivadores ilicitanos, que ya conocían casos de canes que no sólo localizaban el coleóptero, sino que se lo comían en zonas del Camp d’Elx, como Matola o Derramador. Sin ir más lejos, Pancho, un bodeguero andaluz, y Shakira, un cruce de pastor alemán, saben mucho de la lucha contra la plaga. ¿Su mejor arma? El olfato y la experiencia de haberse criado cerca de las palmeras.

M.POMARES.

“Los perros son depredadores por naturaleza. Es su instinto. Por eso, es lógico que localicen el picudo y que se lo coman, porque no sólo lo huelen, sino que lo oyen, y eso que yo les doy su comida especial, pienso y hasta sus vitaminas”. Así de tajante se muestra José Antonio González Esclapez, jardinero y productor de palmeras del Derramador. La experiencia le avala en sus palabras.
Mientras continúa con su relato, Pancho, un bodeguero andaluz, y Shakira, un cruce de pastor alemán a la que cariñosamente llama “Kira”, echan a correr por medio de la parcela en la que este cultivador tiene unas 800 palmeras en una finca que precintó la Conselleria de Agricultura por la plaga. Resignado, confiesa que “el problema que tenemos es que, aunque yo trate las palmeras, si no lo hace el de al lado, la plaga se sigue extendiendo igual”.

De pronto, Pancho y Kira, que está un poco más díscola que de costumbre porque está en celo, se paran ante una datilera -aunque José Antonio también tiene palmeras canarias y washingtonias y chameros-, y comienzan a escarbar entre las tabalas… Aparece una larva y un escarabajo, aunque, eso sí, ya muertos por los efectos del tratamiento fitosanitario que administró hace ya unas semanas.

Los animales siguen con su particular recorrido. “Cuando echamos el producto, no les dejamos que se acerquen a las palmeras durante un tiempo porque se pueden intoxicar, pero, cuando por fin les permitimos que entren, encuentran los bichos aunque estén ya muertos”, confiesa el cultivador.

Kira y Pancho siguen a lo suyo, y se paran en otro ejemplar. “¿Entrenamiento? Para nada, estos animales son muy listos, y sólo imitan lo que me han visto hacer desde que nacieron, y no son los únicos, hay otros agricultores en Derramador y Matola, por ejemplo, que también tienen perros que hacen lo mismo que los míos. La raza da igual, aunque sí parece que suelen funcionar mejor los cruces porque los de algunas especies son más señoritos, como el pastor alemán auténtico”.

Tal es su experiencia que en alguna ocasión ha llevado a los canes a la finca de familiares o vecinos, y han detectado el coleóptero cuando la palmera, a simple vista, parecía que no tenía síntomas. Por eso, no duda en afirmar que “lo importante es la prevención, y, si hay empresas que ya están adiestrando perros para localizar el picudo, bienvenidas sean, sobre todo para viveristas y agricultores, porque lo que está claro es que este tipo de animales funcionan”. A unos metros, Pancho y Kira siguen a lo suyo y hacen buenas las palabras de su dueño.

Fuente: Diario Información 1/9/2012