Respuesta de Margalló-Ecologistas en Acción a Manuel Rodríguez, Concejal de Parques y Jardines

 Ver artículo de opinión de Manuel Rodríguez

 

La lejanía hace que veamos como ajenas aquellas guerras y conflictos de los que dan cuenta, desgraciadamente con relativa frecuencia, los diferentes medios de comunicación. Sólo si entre las víctimas se cuenta a algún compatriota, la noticia es capaz de trascender la absurda barrera de nuestra indiferencia, ese mecanismo que el ser humano despliega, dicen, para no volverse loco ante tanta  atrocidad e injusticia.

El caso es que todos los ilicitanos la pasada semana nos despertamos con el anuncio de que habíamos entrado en guerra y no en escenarios lejanos, sino en nuestra propia ciudad. Una guerra peculiar, por cuanto no se nos  hablaba de “invasión” sino de “plaga” y en la que el enemigo no es un vietcong ni un loco talibán, sino un escarabajo venido de lejos que amenaza con acabar con nuestro palmeral., aunque ello conlleve sangre, sudor y lágrimas. Por supuesto en esta guerra, a la que no le falta detalle, ha surgido algún adalid que promete vender caro nuestro palmeral no dando tregua al escarabajo. Y, como no podía ser menos, contamos también con una Quinta Columna trabajando para el enemigo, infiltrados entre la ciudadanía y medrando para que no quede una palmera en pie. Ese papel es, al parecer, el que se nos ha adjudicado a los ecologistas en esta contienda, vistas las declaraciones vertidas la semana pasada por el Sr. D. Manuel Rodríguez, general-concejal en jefe de Parques y Jardines, a la sazón ideólogo de la mencionada declaración de guerra, el plan de choque contra el picudo rojo.

Como era de esperar el Sr. Concejal, haciendo alarde de sus perfectos conocimientos en tácticas de demonización del “enemigo” (muy utilizadas por los ejércitos a lo largo de la historia) ha tardado sólo una semana en poco menos que ponernos en nómina del PSOE u otros partidos de la oposición. E incluso ha dejado abierto el interrogante a que podamos defender otros oscuros intereses (¿los de la KGB quizás, o los de alguna logia masónica?). Y todo ello por cuestionar su mencionado plan en lo tocante al armamento a utilizar, es decir, los productos fitosanitarios que van a emplearse.

Así las cosas, en un intento de escapar del paredón, quisiéramos declarar en nuestra defensa lo siguiente:

-No somos amigos del picudo rojo ni lo hemos introducido nosotros en las palmeras que venían de Egipto para acabar con el palmeral. Si el picudo está aquí es debido a la codicia de ciertos empresarios y a la ineptitud de los diferentes gobiernos de nuestra nación (léase PP y PSOE) a los que, desde hace años, diferentes organizaciones ecologistas (entre otras la nuestra) les hemos venido demandado, sin éxito, la aprobación de una ley sobre especies exóticas y un control de su comercio, así como una estricta vigilancia de la entrada de todas las mercancías susceptibles de introducir especies invasoras en nuestro país.

- Creemos que el problema contra el picudo debe abordarse desde una perspectiva diferente a la que se ha venido utilizando. Un plan contra el picudo que contemple el uso de tratamientos fitosanitarios convencionales a la escala que se ha anunciado (para las sesenta mil palmeras del casco urbano y cada dos meses) es un auténtico disparate ambiental que en ningún caso acabará con el problema, da igual el producto que se utilice.

- Sí nos gustaría que se controlara esta plaga pero no a cualquier precio y por encima de las  personas y del medio ambiente. Es cierto que las sustancias de que hablamos están autorizadas, pero existen limitaciones para su uso provenientes de dos directivas europeas que se están obviando en nuestra ciudad, en la Comunidad Valenciana e incluso a nivel estatal. Estas  limitaciones cuestionarían la legalidad de los tratamientos que quieren efectuarse, fundamentalmente al desarrollarse en ambientes urbanos.

-Anualmente son bastantes las sustancias de las que se acaba demostrando su carácter nocivo y por ende acaban prohibiéndose. El Imidacloprid lleva ese camino, por eso hemos pedido que se deje de utilizar y vamos a seguir informando a la población por todos los medios a nuestro alcance de las posibles consecuencias de su uso. Invitamos al  Sr. Rodríguez  a denunciarnos si piensa que estamos generando con ello alarma social. Por nuestra parte, como ya dijimos, sí vamos a denunciar ante la Unión Europea el uso inadecuado que se pretende dar aquí a esta sustancia.

 

-Pregunta el Sr. Rodríguez dónde estábamos los ecologistas hace años y por qué denunciamos ahora y no lo hicimos antes. No vamos a pensar que lo dice por mala fe, ni con ánimo de calumniar, sino por simple  ignorancia. Le animamos por ello a tirar de hemeroteca para informarse de estas cuestiones, es más, nos ofrecemos a ayudarle en esta tarea, invitándole a visitar nuestra página web, www.margallo.org. En ella podrá encontrar unas cuantas noticias aparecidas en los medios de comunicación en los últimos años dando cuenta de nuestras denuncias relacionadas con el palmeral , nuestra oposición frontal al mirador del palmeral es un ejemplo reciente de ello.

También encontrará en nuestra web cumplida información acerca de los compromisos en materia de medio ambiente que, junto a otras asociaciones, solicitamos a todos los partidos políticos  antes de las elecciones municipales, uno de los cuales era la no utilización de plaguicidas en espacios verdes municipales, lo que incluía también los huertos de palmeras. Por último, podrá refrescar su memoria releyendo las denuncias que él mismo lanzó hace poco más de dos años, cuando reclamaba la participación de los técnicos de la  Estación Phoenix (los mismos que acaba de echar a la calle) en un comité de expertos para elaborar un protocolo sobre el picudo,  hablaba acerca de intoxicaciones por reacciones alérgicas,  de las resistencias que se podían generar de utilizar la misma sustancia más de dos veces al año y cuando recomendaba el uso de tratamientos biológicos y no químicos. Ello utilizándose en aquel momento para fumigaciones puntuales (que no sistemáticas) un producto cuya sustancia activa era casualmente el Imidacloprid.

Para acabar, comentar que pese al desconocimiento del Sr. Rodríguez respecto a la trayectoria de este colectivo ecologista, dudamos que desconozca que desde Margalló-Ecologistes en Acció llevamos meses tratando de mantener una entrevista con él para tratar todos estos temas, lo que hemos solicitado por registro ya en tres ocasiones, la primera de ellas con fecha 6 de julio del pasado año 2011. El Sr. Concejal se habría ahorrado con total seguridad estas críticas si hubiera hecho gala de la disposición a hablar con todos de que presume.  “Existen muchas vías para hablar y escuchar pero veo que ustedes han elegido otro camino”. El camino lo traza usted, Sr. Rodríguez.