Réplica al Teniente de Alcalde de Medio Ambiente de Elche en el Día Mundial de las Zonas Húmedas

Viene siendo habitual que nuestros políticos aprovechen cualquier efeméride para salir a la palestra y expresarnos su parecer en tal o cual cuestión, loando de paso la gestión propia  y criticando la del adversario. Ayer fue el turno del Teniente de Alcalde de Medio Ambiente de nuestro Ayuntamiento, el Sr. Sebastián Polo, que con motivo de la celebración del Día Mundial de las Zonas Húmedas publicó  en el diario “Información”  el artículo de opinión que más adelante reproducimos.

Pocas veces como ésta estaremos tan de acuerdo con uno de nuestros políticos, en esta ocasión sobre la posición  de privilegio de nuestra ciudad al albergar tantas zonas húmedas en nuestro entorno y de tamaña importancia y por la potencialidad que su puesta en valor puede tener en términos económicos. El problema surge cuando este mensaje viene de  un ayuntamiento que, tras ocho meses de mandato, no ha hecho gala precisamente de respeto por la única zona húmeda que gestiona directamente, a saber, el Clot de Galvany.

Nada más tomar el mando de nuestra ciudad, el Partido Popular suprimió el servicio de control y educación ambiental que se venía realizando desde hace más de diez años en el Clot. Según se dijo en su momento, la intención era realizar con personal propio el servicio que venía prestando una empresa privada. A día de hoy, nadie ha asumido las labores de la empresa adjudicataria y así las instalaciones del Clot permanecen cerradas y el deterioro del paraje se va haciendo día a día más evidente por la ausencia de vigilancia . Y ni que decir tiene que las labores de educación ambiental  han desaparecido y que otro tanto de lo mismo ha acontecido con el  seguimiento ambiental que se efectuaba. Todo ello, unido a la escasez de agua en el paraje  (las bombas de abastecimiento de las charcas artificiales están rotas y no se arreglan), contribuyen a otorgar al  lugar un aspecto cada vez más triste.

Pero todavía puede ser peor el panorama conociendo que nuestro ayuntamiento da cancha a promotoras inmobiliarias para que cerquen aún más si cabe con nuevas urbanizaciones este espacio, una  circunstancia que podría darse desprotegiendo “a la carta” (como pretenden estas inmobiliarias) terrenos en el Plan General que ha comenzado a elaborarse. Tan solo faltaban las reformas en legislación ambiental (incluida la Ley de Costas) anunciadas el miércoles por el Ministro de Medio Ambiente Arias Cañete, resumidas en la sentencia del mismo ministro “Sólo si la política medioambiental es viable económicamente puede mantenerse a largo plazo”.

Concluyendo, estaría bien que el Sr. Polo se pronunciara si la puesta en valor de nuestros humedales a la que alude pasa por perpetuar  el modelo de desarrollo basado en el ladrillo, modelo que por cierto  nos ha llevado a la actual recesión económica y que irremisiblemente hipoteca desarrollos futuros basados en la sostenibilidad y el respeto a nuestro territorio, en este caso nuestras zonas húmedas.

 

Turismo de humedales, una gran experiencia

Sebastián Polo, Teniente de Alcalde de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Elche

Estamos ante el Día Internacional de las Zonas Húmedas. Hay quien podría pensar que estamos ante un día más, el sol sale por la mañana y se pondrá por la noche; y estaría en lo cierto, sin embargo, la importancia de estos días señalados recae más en la reflexión y en las oportunidades que se ofrecen.
La reflexión, bajo mi punto de vista, apunta a que ciudades que tienen humedales reconocidos mundialmente en la lista de humedales de importancia internacional del Convenio Ramsar no hay tantas, en toda España hay 73 y Elche en su término municipal cuenta con dos: El Hondo y parte de las Salinas, sin olvidar otras zonas húmedas de gran interés ambiental como los azarbes de los Carrizales, el Pantano, el Clot de Galvany y por supuesto el cauce del río Vinalopó. Por lo tanto nuestra posición en cuanto a los humedales es más que privilegiada.
Las oportunidades que se nos ofrecen han estado desaprovechadas por unos gobernantes de nuestra ciudad que han vivido de espaldas al campo y nunca han sabido aprovechar el potencial de estos humedales. Las posibilidades turísticas, de creación de empleo y por supuesto de protección medioambiental son enormes y ya es hora de que entre todos pongamos en valor todo lo bueno que tenemos. Las ciudades turísticas se definen y se diferencian del resto, principalmente, por un clima especial, una orografía característica y con suerte, y Elche en esto tiene mucha, un ecosistema derivado de este clima. El potencial, convendrán conmigo, es inmenso.
Un humedal hoy es fuente de cultura, una cultura patrimonial que en Elche hemos olvidado poner en valor; hablamos del trabajo, el esfuerzo y la forma de vivir de miles y miles de personas que a lo largo de los siglos han sabido preservar, potenciar y convivir con un entorno que hoy es envidiable en todo el mundo. Nuestros humedales tienen peculiaridades que los diferencian del resto; no son naturales son fruto de la acción del hombre. Nuestros antepasados moldearon la naturaleza buscando un uso racional del agua y la naturaleza nos devuelve con creces el mimo e ingenio que pusieron en ella.
En nuestro paisaje converge la tierra y el agua; la historia y la tradición, nuestra variedad paisajística nos convierte en un lugar excepcional donde podemos contemplar montes, barrancos y un río, huertas, palmeras y playas junto a humedales, azarbes y cauces de drenaje. Si tenemos todo esta riqueza ¿por qué nuestro patrimonio hidráulico no ha sido un reclamo turístico hasta ahora? Otras ciudades con menos atractivo medioambiental han hecho de su riqueza patrimonial una bandera y en Elche nosotros sin saber el terreno que pisamos, todavía tiramos bolsas y botellas de plástico, escombros y deshechos no degradables en acequias, azarbes y barrancos.
Cada día hay menos humedales en el mundo, cada día se encuentran más amenazados y cada día que pasa Elche gana valor y posicionamiento puesto que nuestra riqueza y potencial aumenta, sin embargo que aumente el potencial significa también que aumenta la responsabilidad. Es hora de que los ilicitanos despertemos y valoremos la grandeza de nuestra tierra.
Visitar nuestros humedales es una experiencia cultural y medioambiental difícilmente comparable, descubrir la gastronomía que allí se ofrece es reencontrarse con la cultura, la historia y la tradición más enraizada de nuestra querida tierra.