Las aguas del Júcar regarán a partir de mañana los cultivos del norte de Elche

Los campos de cultivo situados al norte del término municipal de Elche, gestionados por la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) San Enrique, comenzarán mañana a recibir los primeros recursos destinados al riego procedente del postrasvase Júcar-Vinalopó.
Se calcula que durante la próxima semana serán utilizados 43.500 metros cúbicos para el riego de parte de las 500 hectáreas pertenecientes a la SAT, según su presidente, Ángel Urbina.
La cantidad de agua que será desembalsada “no será muy elevada debido a que el suelo está húmedo debido a las últimas lluvias”, subrayó el responsable de la SAT.
Los caudales servirán para el riego de uva, hortalizas, cítricos y plantaciones de flores de invernaderos. “Cuando comience el frío la demanda de recursos aumentará sobre todo por las hortalizas”, apostilló Urbina.
Los recursos que se destinarán a parte de los 500 agricultores de San Enrique se repartirán en base a las peticiones de los propios regantes, según las necesidades de cada uno, durante el lunes, jueves y viernes.
El agua que será distribuida procede del antiguo embalse de la SAT que acumula aguas del Júcar. El nuevo, denominado como “conseller José Ramón García Antón”, todavía no se encuentra preparado al 100% para este fin, ya que está en periodo de pruebas, sobre todo en lo referente a las impulsiones. En este sentido, Ángel Urbina explicó que “hay que ir poco a poco ya que también hay que limpiar las bolsas de aire situadas en los 17 kilómetros de tuberías que unen los dos pantanos”.

Cierre de los pozos del acuífero de Crevillent
Tras la llegada de caudales a la SAT San Enrique, los tres pozos de extracción de agua subterránea de su propiedad y situados en el acuífero de Crevillent se han cerrado, aunque se mantendrá toda su maquinaria en perfecto estado para ser utilizados de nuevo en caso de necesidad.
Estos sondeos hídricos se encuentran funcionando desde hace al menos 70 años. Desde 1987 el acuífero está considerado como sobreexplotado por lo cual, los regantes tenían que extraer el agua a una profundidad de 600 metros.
Además de los costes de elevación, el agua presentaba grandes cantidades de sales perjudiciales para los terrenos regados. Esta situación fue la razón por la cual San Enrique se incluyó dentro de los regadíos que iban a ser dotados con aguas del Júcar