Tras cuatro prórrogas de la Generalitat desde 2006, la suspensión de licencias de obras dentro del palmeral histórico ha finalizado sin que se haya aprobado el Plan Especial de Protección. Esta circunstancia posibilita la construcción en cuatro huertos de palmeras y en dos colegios de la ciudad, en los que no se ha agotado la edificabilidad. La concejalía de Urbanismo trabaja «a marchas forzadas» para tener listo el Plan en un plazo no superior a los dos meses, aunque el edil del área, Vicente Granero, asegura que «se trata de parcelas pequeñas y no hay ninguna otra consecuencia del levantamiento de la suspensión de la concesión de licencias».
Los huertos para los que se pueden solicitar licencia de obras están situados en las inmediaciones del Camino de la Balsa de los Moros, junto a la Estación de Autobuses, mientras que en los colegios Salesianos San Rafael y El Palmeral todavía se puede acometer alguna construcción más.
Según Granero, «se trata de huertos enclavados junto a zonas de viviendas ya consolidadas, donde ya se concedieron en su momento licencias». Si los propietarios las solicitan ahora «y esas parcelas reúnen los requisitos», podrían construir, siempre, según el concejal, «que se proteja el Palmeral y no se arranque ningún ejemplar».
Granero dejó claro que el único tipo de construcción válido en los huertos «es el de viviendas unifamiliares, sin alturas». En el resto de las parcelas existentes, como aseguró, «la edificabilidad está agotada como hemos comprobado».
El responsable municipal de Urbanismo insistió en que el actual Plan General «ya comprende el Palmeral como Bien de Interés cultural, y con esa protección se concedió la declaración de Patrimonio de la Humanidad». Ello significa, a su entender, «que no queda desprotegido por el que en unos espacios muy concretos se pueda hacer una vivienda».
Corregir errores
El trabajo de Urbanismo para la aprobación del Plan Especial de Protección del Palmeral se centra en «corregir los errores» cometidos, como indicó, por el anterior equipo de gobierno.
Vicente Granero explicó que en 2009 la conselleria de Cultura y Patrimonio redactó un informe «fijando los problemas que había que corregir para aprobar el plan, pero el anterior equipo de gobierno ya no trabajó sobre esas correcciones». Imagina que ese «silencio» se debió fundamentalmente «a que como deficiencia más importante aparecía la inviabilidad del mirador que pretendían realizar, y que afectaba al Palmeral e incluso a la declaración de Patrimonio de la Humanidad».
Si se solicitan licencias para construir -reconoció desconocer si había pendiente alguna solicitud-, «estaremos pendientes para que no se perjudique al Palmeral de ninguna manera».
El Ayuntamiento hará hincapié en el criterio que marcaba la conselleria, «que era la unidad paisajística, más que regular parcelas concretas», y desestima «que las parcelas se expropien». El edil recalcó que es «inasumible» hacer más expropiaciones. Precisamente, según dijo, «una de las herencias malditas del anterior equipo de gobierno son los 27 millones de euros y subiendo», correspondientes al pago de expropiaciones, «y no se puede seguir por este camino».
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