La ciudad de las 110 rotondas

Si hubiera un ranking nacional en lo que a número de rotondas se refiere, probablemente Elche se situaría en la parte media alta de la tabla. No en vano, hubo algún responsable político al que le cambiaron el apellido coincidiendo con el boom expansivo de las glorietas en Elche allá por los años noventa e incluso han proliferado grupos en Facebook que concentran a sus detractores, bajo denominaciones como la de “Elche no es una ciudad, es una gran rotonda”. Sin embargo, ¿cuántas redondas hay en el término municipal ilicitano en estos momentos? Un informe de la Sala de Tráfico tiene la respuesta.

En lo que a tráfico se refiere, una de las principales señas de identidad de Elche es el número de rotondas con las que cuenta, hasta el punto de que hay chascarrillos que han viajado más allá de los límites del término municipal ilicitano. Ahora, un informe elaborado por los técnicos de la Sala de Tráfico revela que sólo de gestión municipal hay contabilizadas hasta 110, a las que sumarían las administradas por la Generalitat o el Ministerio de Fomento, como sucede con las que están emplazadas en la Vía Parque, la Nacional 340, o las carreteras de Crevillent y Santa Pola. De esas 110 redondas, 40 se sitúan en Elche Parque Empresarial. Sin embargo, los datos que maneja Tráfico ponen de manifiesto que la mayor densidad de glorietas se registra en el entorno de la Ciudad Deportiva y la zona nueva de Altabix, con una quincena de redondas en un kilómetro de radio.
El concejal de Tráfico, Sebastián Polo, asegura que “no es lo mismo una rotonda urbana, que otra situada en una carretera, ya que las que están en el casco urbano son más complejas, por la gestión que se tiene que hacer de los peatones”. No obstante, explica que “sólo cuando se detecta una alta densidad de peatones se suelen instalar semáforos para regular el acceso de los vehículos, como ocurre en la de L’Aljub o en la situada entre la avenida de la Unesco y la avenida de la Universidad”.
Precisamente la de L’Aljub es, de lejos, según la información que maneja la sala de Tráfico, la que mayor circulación de vehículos concentra, con una media diaria de entre 75.000 y 95.000 coches, seguida por la de la carretera de Santa Pola. Otra conflictiva desde el punto de vista del tránsito, aunque sólo a horas punta, es la situada frente a la estación de tren, junto a la avenida de Candalix. “Hay algunos estudios que apuntan a la necesidad de ampliar los carriles del camino del Pantano, porque eso aliviaría la circulación, pero el problema es que estamos limitados por el Palmeral y, ahora, además, no hay liquidez para hacer una inversión de ese tipo”, apostilla el concejal.
También hay un proyecto para la intersección entre el puente de la Generalitat y la calle Fray Luis de León, según confiesa el responsable municipal de Tráfico, aunque en este caso los obstáculos vienen delimitados por la falta de financiación para asumir un gasto de estas características, pero también por las limitaciones de espacio, que vienen dadas por la cercanía de los edificios y del huerto de Portes Encarnades. Es más, la situación en la que se encuentran las arcas municipales y la ausencia de inyección por parte de otras administraciones es lo que, por ahora, frena la construcción de nuevas rotondas, especialmente en zonas de expansión, como confiesa Sebastián Polo, quien destaca que “las redondas gestionan muy bien el tráfico, y hacen una distribución de la circulación más racional, sostenible y con menos impacto”. En este sentido, concreta que, “cuando las vías registran más de 3.000 vehículos por carril y hora se necesita una gestión diferente a la que se hace cuando hay poco tráfico, y las rotondas permiten que se trabaje por tiempos fijos y que, por tanto, no haya tantas retenciones, aunque también influyen factores como el espacio o el tipo de vía”.
Por tamaño, según los técnicos de Tráfico, las más pequeñas serían la del puente de la Virgen y la situada en el barrio de San Antón, en la confluencia con la calle Francesc Cantó, con cuatro metros de diámetro interior y 30 metros de diámetro exterior.
Por otro lado, las más antiguas serían las de las plazas de Madrid y Barcelona, que originariamente no fueron concebidas como rotondas, lo que explica que sean las únicas, junto a la de la calle Antonio Machado, con zonas ajardinadas para el uso y disfrute de los ilicitanos. De hecho, la de la plaza de Crevillent tenía la categoría de falsa glorieta, hasta que se cambiaron las dos medias lunas en la calzada por la redonda. En cualquier caso, el precedente más inmediato de estas infraestructuras en Elche hay que buscarlo en el guardia urbano que regulaba la circulación, por ejemplo, entre las calles Jorge Juan y Reina Victoria. En contrapartida, la construcción más nueva es la que se ha ejecutado en Elche Parque Empresarial, junto al nuevo hospital Imed.