Greenpeace considera que Zapatero se ha doblegado a las presiones del lobby nuclear, con lo que demuestra su incoherencia y falta de voluntad política

La organización recurrirá en los tribunales la decisión del Gobierno de prorrogar 4 años la vida de Garoña.

Greenpeace deplora la decisión del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de mantener en funcionamiento 4 años más la vieja, deteriorada y peligrosa central nuclear de Garoña (Burgos). Zapatero ha incumplido de forma clara su compromiso electoral, programático y de investidura de abandonar la energía nuclear, y ha dado un gran paso atrás en la consecución de un modelo energético sostenible, basado al 100% en las energías renovables y en la eficiencia energética.

Según la organización, el Gobierno se ha arrodillado ante el lobby nuclear al conceder a la central un nuevo permiso de funcionamiento por 4 años. El Gobierno socialista y el propio Presidente Zapatero habían reconocido que Garoña es una central con problemas de seguridad, amortizada y totalmente prescindible. Aún más, el Presidente se ha desdicho de lo que había afirmado previamente en el Senado y en el Congreso, y en algunos medios de comunicación, sobre el cierre de la central en 2011.

“Al final, la codicia de Iberdrola y Endesa, propietarios de la central, empeñados en seguir lucrándose con una central vieja y peligrosa pero totalmente amortizada, han pesado más sobre Zapatero y su Gobierno, que el interés general de la sociedad” ha afirmado Juan López de Uralde, director ejecutivo de Greenpeace. “Zapatero demuestra así su falta de palabra y su incoherencia”.

El Ejecutivo había reconocido previamente que el cierre de Garoña no supondría ningún problema en el suministro de electricidad. Su contribución energética es muy escasa (el 1,4% del total, en 2008) y está sobradamente compensada por la aportación de las energías renovables (éstas aportaron en 2007 un 23% del total de la electricidad generada). De hecho, España exportó en 2008 una cantidad de electricidad equivalente a la producida por tres centrales nucleares como la de Garoña.

Con esta deplorable decisión, el Gobierno también ha decidido seguir exponiendo a la población y al medio ambiente al riesgo de sufrir un accidente nuclear por parte de esta peligrosa instalación. La organización recuerda que Garoña es una central nuclear obsoleta,  diseñada en los años 60 del siglo pasado, e inaugurada por Franco allá por 1971. Es de un tipo muy antiguo de reactor que está “fuera de normativa”. El deterioro y envejecimiento del reactor de Garoña son muy evidentes.

En una clara demostración del agotamiento de su vida útil, sufre desde hace años un proceso de agrietamiento múltiple por corrosión que afecta a diversos componentes internos de la vasija del reactor, el corazón de la central nuclear, y que no tiene solución. Por ello se la conoce por la “central de las mil y una grietas”.

Zapatero ha hecho oídos sordos de las demandas de la ciudadanía, en clara contradicción con sus repetidas manifestaciones. Numerosas organizaciones sociales, ecologistas, sindicales, vecinales y políticas reclaman desde hace años el cierre de Garoña, petición hecha también desde instituciones como el Parlamento vasco, el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava, entre otras.

Vía | greenpeace.org