Es el momento de soñar otro mundo, y de empezar a hacerlo realidad

Ecologistas en Acción manifiesta su rotundo apoyo a las movilizaciones convocadas desde el 12 al 15 de mayo. Al mismo tiempo denuncia los intentos de criminalización de un movimiento que si por algo se ha caracterizado ha sido por utilizar métodos horizontales y no violentos. Del mismo modo, Ecologistas en Acción recuerda que nuestro mundo no será viable sin un modelo económico que tenga en cuenta las necesidades de las personas y los límites del planeta, como defiende el 15M frente al sistema capitalista actual, que promueve justo lo contrario.

Hace un año pocas personas podían imaginar que las plazas de muchas ciudades, barrios y pueblos se convertirían en punto de encuentro para debates públicos, abiertos y espontáneos donde la ciudadanía denunciaría el saqueo de recursos por parte de una reducida parte de la población en detrimento de la gran mayoría. Hace un año algo cambió en el imaginario colectivo: miles de personas salieron a la calle para decir lo que tanto tiempo llevaban callando. La política, la economía, el medio ambiente, la educación o la sanidad han seguido siendo algunos de los temas de discusión en las asambleas populares durante este año.

Coincidiendo con el aniversario de este despertar colectivo, las asambleas de barrios y pueblos convocan entre el 12 y el 15 de mayo un nuevo encuentro que se vislumbra multitudinario. A lo largo de este año, el discurso ha ido madurando, se ha ido asentando, y aunque las asambleas hayan disminuido en número de participantes, en momentos puntuales, como las manifestaciones del 15 de octubre, se ha puesto de manifiesto que un número muy importante de personas siguen formando parte del movimiento.

Un movimiento basado en la noviolencia, en el consenso, en la convivencia, en el asamblearismo, en la participación, y que reclama un modelo de las personas y para las personas, justo, equitativo y sostenible.

La pasividad inicial de las autoridades dio paso pronto a un intento de criminalizar a gente de todas las edades y creencias que de forma pacífica reclamaban el espacio público para el público. Pero las cargas policiales y los intentos de minimizar la capacidad de diálogo y el pensamiento crítico, únicamente sirven para deslegitimar a los poderes públicos.

Cada vez queda más claro para la gran mayoría que los gobernantes, elegidos por una minoría en las urnas, obedecen los mandatos de los mercados, de las grandes compañías y del poder financiero. Que son estos los causantes de la crisis, del paro y de los recortes de derechos sociales. Cada vez hay más personas convencidas de que la solución a nuestros problemas no es la que aplican de forma escandalosamente antidemocrática, de que las medidas tomadas van en detrimento de la gran mayoría y en beneficio de los que más tienen.

Por ello, Ecologistas en Acción apoya las movilizaciones convocadas desde el 12 al 15 de mayo. Porque no es un movimiento violento, sino todo lo contrario. Quienes pretenden justificar la ilegalidad de reunirse en las plazas son los mismos que legalizan el saqueo de los bienes comunes, de los servicios sociales y de la riqueza colectiva, la sanidad, la educación, el empleo, el medio ambiente, o la vivienda.

Del 12 al 15 de mayo, las calles y plazas volverán a llenarse de vida, de pluralidad, de reivindicación pacífica y de agitación ciudadana, de personas que reclaman un mundo más justo y una vida que merezca la pena ser vivida. Cualquier intento por parte de las autoridades por intentar ejercer el poder de forma tan abusiva como en otras ocasiones, sólo tendrá como efecto restarles legitimidad, y demostrará más aún que no nos representan.

Porque la democracia real, participativa, está en el espacio público, no en los despachos donde a puerta cerrada se aprueban leyes que nos perjudican. Porque la democracia implica libertad y respeto, igualdad y solidaridad, no represión, y porque violencia es cobrar un sueldo que no llega para vivir.

Ecologistas en Acción recuerda, además, que el futuro pasa por un modelo de sociedad en el que las necesidades básicas puedan ser satisfechas mediante un reparto equitativo de los recursos, y que además tenga en cuenta los límites de la naturaleza, de la cual dependemos, en lugar de un modelo depredador de los recursos que sólo beneficia a las elites sociales, empobreciendo al resto.

Es el momento de soñar otro mundo, y de empezar a hacerlo realidad.