Elche comienza a fumigar con Imidacloprid sus 70.000 palmeras

El equipo de gobierno pondrá en marcha desde esta semana un plan de tratamiento para frenar la plaga de picudo rojo, en el que las terapias químicas se combinarán con las biológicas. El producto se administrará por pulverización en los ejemplares de menos de seis metros y por impregnación en los que superen esta altura. El Ayuntamiento ya ha remitido al servicio de Sanidad Vegetal de la Conselleria de Agricultura el documento, aunque el edil de Vía Pública, Manuel Rodríguez, reconoció que “no va a haber ningún problema”. Además, indicó que “ya hay varios ayuntamientos que están pendientes de la decisión que hemos tomado, de forma que Elche se pone como ejemplo para otras administraciones”.
El tratamiento químico, que es el que se va a comenzar a administrar, se basará en el Imidacloprid, que se aplicará dos veces al año, ahora y en agosto. Por otro lado, en unos dos meses aproximadamente, llegará el tratamiento biológico con nematodos en los focos de picudo que se puedan haber localizado. El concejal indicó que, “cuando se alcanzan temperaturas muy altas no funciona o no lo hace todo lo bien que todos querríamos, y, sobre todo, se tiene que hacer en focos localizados porque, si no llega al picudo, el nematodo no se extiende por todo el Palmeral histórico”.
El responsable de Vía Pública precisó que “desechamos el tratamiento con el Clorpirifos -utilizado sobre todo en parques y jardines- porque es un producto que actúa por contacto, debe caer en el insecto, y no es sistémico, como el Imidacloprid, que puede ser absorbido por la palmera y hace que el picudo muera. Además, está permitido hasta el 30 de junio, con lo cual tiene una fecha de caducidad próxima, y hace que se deban cerrar los espacios”.
El objetivo, según concretó el edil, es llegar a las 70.000 datileras que se encuentran en el Palmeral histórico. Para ello, el tratamiento se administrará en las de menos de seis metros a través de las cuatro pulverizadoras que tiene el Ayuntamiento, mientras que en las de más altura se recurrirá a una grúa con un brazo articulado que llega a más de 10 metros con el fin de que vierta el producto en el ápice e impregne la palmera. Mientras, en las Phoenix canariensis de los espacios públicos se seguirá recurriendo a la endoterapia.
Paralelamente, las brigadas municipales aprovecharán esta actuación para instalar en los ejemplares de más de seis metros que se encuentran en la vía pública una tubería de riego con dosificador en su extremo para que puedan administrar los tratamientos por impregnación sin necesidad de recurrir a la grúa la próxima vez.
En primer lugar se va a actuar en parques, jardines y huertos de titularidad municipal y, concretamente, en el Parque Municipal y, a partir de ahí, se seguirá en círculos concéntricos de dentro hacia fuera y viceversa para crear dos cinturones de protección. Posteriormente, y coincidiendo con las vacaciones de Semana Santa, se hará lo propio con los ejemplares de los centros educativos. Finalmente, se convocarán reuniones con los propietarios de huertos privados, en las que se les informará, según el edil, de que “la Administración pone el producto y el tratamiento para las palmeras de menos de seis metros, y lo que deberán hacer los propietarios es alquilar el equipo, con un coste de entre 30 y 40 euros la hora, para las de más altura”. Además, un palmerero municipal destruirá los dátiles en estas parcelas privadas, ya que no se pueden consumir con el producto. Esta primera fase del plan durará entre mes y medio y dos meses.
Diario “Información”, 12-03-12

Las fumigaciones contra el picudo abarcarán tres kilómetros en torno al palmeral histórico

Diario “La Verdad”, 13-03-12

El objetivo es llegar a las 70.000 palmeras dactiliferas que hay en el casco histórico ilicitano. La campaña municipal contra la plaga del picudo rojo arranca esta misma semana con la fumigación del Parque Municipal, y seguirá durante unos dos meses por los espacios verdes de la ciudad, los colegios con palmeras y los huertos privados. Todo ejemplar que se encuentre dentro de un radio de 3,3 kilómetros será tratado para crear alrededor del Palmeral Patrimonio de la Humanidad un muro infranqueable para el insecto.
La lucha será química y biológica. Por un lado se llevarán a cabo dos tratamientos al año utilizando imidacloprid. Tras el que se haga en los próximos días el siguiente será en agosto. Tras un periodo de tiempo se actuará con nematodos en los focos localizados, y siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. El concejal de Parques y Jardines, Manuel Rodríguez, recordó que «los nematodos a partir de una cierta temperatura dejan de ser eficaces, y si no hay picudo el hongo no se puede extender para acabar con el insecto». Además se aplicará endoterapia para las palmeras canarias que hay en espacios municipales.
Rodríguez descartó el uso del clorpirifos, otro de los productos químicos que se barajaban porque no es sistémico -«tendríamos que cerrar los espacios públicos durante varios días impidiendo el acceso de la gente», según el edil-, y porque tiene fecha de caducidad. El pasado fin de semana se realizaron diversas pruebas previas del material que se va a emplear durante la campaña y solo falta el pistoletazo de salida para comenzar una ofensiva de la que estarán pendientes otros ayuntamientos afectados por la plaga. «Somos un ejemplo a seguir y están a la espera de lo que hagamos para actuar», dijo el concejal.
Brazo articulado
El kilómetro cero de la campaña es el Palacio de Altamira. En un radio de 3,3 kilómetros se irá actuando sobre cada palmera. En los espacios públicos las palmeras de menos de seis metros de altura se fumigarán con las cuatro pulverizadoras que tiene el Ayuntamiento. Para las de más de seis metros se empleará una grúa con un brazo articulado «capaz de verter el producto y calar la palmera», tal y como indicó Manuel Rodríguez.
Una de las novedades es que en todas las palmeras de más de seis metros se instalará una tubería de riego que mediante un inundador de 360 grados tipo paraguas, permitirá la aplicación del producto de una manera más sencilla. «Será efectivo sobre todo de cara a próximas campañas dado que ahora vamos a fumigar», dijo el responsable de Parques y Jardines.
Aprovechando las vacaciones de Semana Santa el personal encargado de las fumigaciones realizará los tratamientos en los colegios con un número importante de palmeras. «Se trata de frenar el avance del picudo y de aportar soluciones para cuidar nuestro Palmeral», insistió el concejal.
Por eso también se hará especial hincapié en el cuidado de los huertos y espacios privados. Rodríguez aseguró que se mantendrán reuniones con los propietarios para explicarles el plan. La administración pone el producto y el tratamiento para las palmeras de menos de seis metros, mientras que para las de mayor altura los dueños solo deberán alquilar la maquinaria necesaria, con un precio que oscilaría entre 30 y 40 euros la hora.
Rodríguez destacó que «ya hay propietarios de huertos que nos han dicho que colaborarán. El producto lo ponemos nosotros». Eso sí, el concejal dejó claro que habrá que eliminar los dátiles de las palmeras fumigadas. «El consumo de esos dátiles no estará permitido, por lo que un palmerero municipal se encargará de retirarlos». En todos los huertos habrá carteles tal y como que establece la Orden de 17 de octubre de 1990, advirtiendo sobre la aplicación de los tratamientos y la prohibición de comer los dátiles.
Manuel Rodríguez no descartó que tras una evaluación de las curvas poblacionales de picudo y la evolución de los tratamientos, «determinaremos si es necesario hacer alguna modificación en el plan de tratamientos». Agradeció la «implicación, experiencia, conocimiento, el tiempo y la dedicación» de los funcionarios municipales y los técnicos de la Generalitat en la elaboración de la campaña.