El negocio del ‘shark finning’

> Advertimos de la brutalidad de las imágenes que a continuación se exhiben.

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La sopa de aleta de tiburón es considerada una delicia muy popular en China. La tercera parte de las importaciones de aleta de tiburón proviene de Europa, siendo España el mayor importador con diferencia que va desde 4.000 a 5.000 toneladas métricas al año.[5] [6] Noruega aporta sólo 39 toneladas métricas al año.

El finning (de la palabra inglesa fin ‘aleta’) consiste en cortar solo las aletas de los tiburones y lanzar el resto del animal al mar. Como la comercialización de las aletas es mucho más rentable económicamente, el resto del animal ni se embarca ni se aprovecha y, de esta manera, las bodegas de los barcos tienen más espacio para acumular más cantidad de aletas, como se puede observar en el video. La cantidad de aletas de tiburones capturadas para llenar una de estas bodegas es mucho mayor que si se tuviera que llenar las bodegas con el animal entero. Así, decenas de millones de tiburones mueren anualmente a causa de esta práctica.

A la brutalidad y crueldad de la acción, ya que normalmente el tiburón aún está vivo cuando se le retorna al agua, donde su único futuro consiste en morir agonizando lentamente en el fondo del mar, hay que añadir que esta práctica provoca un gran despilfarro de proteínas y de otros productos derivados de los tiburones porque tan solo supone el aprovechamiento de entre un 2-5% del animal. De esta manera se impide el procesado y el aprovechamiento del resto del tiburón en la costa, con la consiguiente amenaza para el desarrollo alimentario y socioeconómico de zonas costeras de muchos países pobres implicados en el problema.

La economía y el sustento de la especie humana, como depredador tope de la biosfera, está poniendo en peligro a los tiburones por medio de esta práctica.