El gasto militar en el punto de mira

Con el 60 aniversario de la OTAN y la actual campaña de la Renta, se vuelve a poner en entredicho el aumento del gasto militar y sus conexiones con el Estado y los bancos

La OTAN celebró el pasado abril su 60 aniversario con una cumbre en Estrasburgo y Kehl, en la frontera franco-alemana, como símbolo de la reunificación de Europa y el papel de la Alianza Atlántica en ese proceso. El presidente francés Nicolas Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel quisieron de esta forma, 60 años después de la firma del Tratado de Washington (de creación de la OTAN), poner el acento en la amistad franco-alemana y la importancia de la Alianza Atlántica para la paz en Europa.

Ésta fue la primera vez en la historia de la OTAN que dos países organizaron de forma conjunta una cumbre de la Alianza. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estrasburgo (este de Francia) ha destacado a menudo como un símbolo de la reconciliación franco-alemana. Su región, Alsacia, fue objeto de disputas entre ambos países en tres guerras (1870, 1914-1918, 1939-1945), al igual que Lorena.

En esta celebración muchas organizaciones y grupos antimilitaristas ven en la ‘OTAN global’ una amenaza para todo el mundo “porque se trata de una organización de carácter belicista, que incrementa el peligro de nuevas guerras con sus intervenciones militares por todas partes”.

Según la asociación Alternativa Antimilitarista-Moc, “el elevado gasto militar de la OTAN, que supone el 67% del gasto militar mundial, impulsa nuevas carreras de armamento, y es directamente responsable del incremento de los gastos militares de los gobiernos de sus miembros, y del impulso de la industria y el comercio de armas mundiales.” Además añaden que el presupuesto que se dirige al gasto militar de la OTAN no se dedica a prestaciones sociales, a luchar contra la pobreza o la provisión de servicios sanitarios, entre otros.

La objección como solución
Por todo ello, los antimilitaristas animan a la sociedad a realizar un acto de Objeción Fiscal al Gasto Militar (OFGM) en la próxima declaración de la Renta, con el objetivo de desviar una parte de estos impuestos a promover el trabajo por la Paz, la justicia social, la cooperación para el desarrollo, la mejora del medio ambiente, los derechos humanos, el apoyo a luchas transformadoras en otros estados, etc.

Alemania, Holanda, Canadá, EE.UU, Francia e Italia son países con larga trayectoria en la realización de la OFGM, una campaña de desobediencia civil, que se encuadra en la tradición y estrategia de la noviolencia. Consiste en desobedecer y quebrantar pública y colectivamente una ley o norma que se considera injusta buscando su superación por la sociedad. La desobediencia civil no busca la represión, pero la asume cuando llega e intenta rentabilizarla como medio para llegar a la conciencia de la mayoría de personas de la sociedad, como lo fueron las de Gandhi en la India, según se comenta desde la web de la asociación.

Esta objeción está al alcance de casi cualquier persona debido a su bajo nivel de riesgo. Precisamente por ello facilita la circulación del discurso antimilitarista y noviolento en la sociedad.

A pesar de las cada vez mayores dificultades que la Agencia Tributaria pone para controlar la declaración de la Renta, año tras año ha ido aumentando el número de personas que se niegan a contribuir con su dinero a la preparación o realización de la guerra.

Aunque es muy difícil saber con exactitud los datos reales del número de objetores fiscales que existen, el pasado año 2008, casi un millar de personas, se declararon objetoras fiscales a los gastos militares, siguiendo una de las campañas antimilitaristas de desobediencia civil más antiguas del Estado.

El gasto militar aumenta
El gasto militar, lejos de disminuir, no deja de crecer cada año y cada vez obtiene una cantidad mayor de dinero en los Presupuestos Generales del Estado en detrimento de otras partidas. Por ejemplo, para el 2009 se ha presupuestado 18.609,6 millones de euros, lo que supone un 11,8% con respecto al total de los Presupuestos Generales del Estado.

Muchas son las empresas que sacan tajada de la industria armamentística. Empresas como Navantia, Arpa, Expal, ITP, ISDEFE, e INTA se decanta cada vez más por el mercado latinoamericano para expandir sus negocios. Mientras que Hisdesat, ha cerrado un último contrato con el departamento de Defensa, poniendose de manifiesto la relación del Estado con estas empresas.

Muy pocos son los bancos que se salvan a la hora de invertir en esta industria o tener acciones en empresas del sector. En 2007 se realizó una lista de la relación de los bancos con las empresas armamentísticas en el que podíamos ver como el Banco Santander invierte entre un 13 y un 43% en bombas de racimo, espoletas, explosivos, crédito a la exportación. Del mismo modo actúa Caja Madrid (13%), Barclays (6,15%), BBVA (66%), Caja Castilla la Mancha (20%-48%), Bilbao Bizkaia kutxa (21,9%), Caja San Fernando (11%), Ibercaja (2%), Banesto (6,4%), Banco Sabadell Atla (3,4%), Banco Pastor (1%) y Deustche Bank (1 %).

Con este panorama, el objetivo de la Objeción Fiscal al Gasto Militar no es otro que la total eliminación de los ejércitos, la investigación militar y el entorno militar industrial, mediante una reducción progresiva de los gastos militares. De este modo se conseguiría hacer realidad proyectos que no reciben subvenciones, proyectos que permiten seguir trabajando por una sociedad más justa y equitativa.

Si quieres saber cómo realizar la Objeción Fiscal al Gasto Militar no olvides visitar esta web.
Vía | bottup.com
Alemania, Holanda, Canadá, EE.UU, Francia e Italia son países con larga trayectoria en la realización de la OFGM, una campaña de desobediencia civil, que se encuadra en la tradición y estrategia de la noviolencia. Consiste en desobedecer y quebrantar pública y colectivamente una ley o norma que se considera injusta buscando su superación por la sociedad. La desobediencia civil no busca la represión, pero la asume cuando llega e intenta rentabilizarla como medio para llegar a la conciencia de la mayoría de personas de la sociedad, como lo fueron las de Gandhi en la India, según se comenta desde la web de la asociación.

Esta objeción está al alcance de casi cualquier persona debido a su bajo nivel de riesgo. Precisamente por ello facilita la circulación del discurso antimilitarista y noviolento en la sociedad.

A pesar de las cada vez mayores dificultades que la Agencia Tributaria pone para controlar la declaración de la Renta, año tras año ha ido aumentando el número de personas que se niegan a contribuir con su dinero a la preparación o realización de la guerra.

Aunque es muy difícil saber con exactitud los datos reales del número de objetores fiscales que existen, el pasado año 2008, casi un millar de personas, se declararon objetoras fiscales a los gastos militares, siguiendo una de las campañas antimilitaristas de desobediencia civil más antiguas del Estado.

El gasto militar aumenta

El gasto militar, lejos de disminuir, no deja de crecer cada año y cada vez obtiene una cantidad mayor de dinero en los Presupuestos Generales del Estado en detrimento de otras partidas. Por ejemplo, para el 2009 se ha presupuestado 18.609,6 millones de euros, lo que supone un 11,8% con respecto al total de los Presupuestos Generales del Estado.

Muchas son las empresas que sacan tajada de la industria armamentística. Empresas como Navantia, Arpa, Expal, ITP, ISDEFE, e INTA se decanta cada vez más por el mercado latinoamericano para expandir sus negocios. Mientras que Hisdesat, ha cerrado un último contrato con el departamento de Defensa, poniendose de manifiesto la relación del Estado con estas empresas.