El Convenio de Barcelona avanza en la gestión de la basura marina pero aplaza la protección de los tiburones

La 17 reunión bianual del Convenio de Barcelona para la protección del Mediterráneo acaba de concluir hoy en París con la aprobación de un plan estratégico para la gestión de las basuras marinas por parte de los 21 países de la región más la Unión Europea, han informado a EFEverde fuentes de la negociación.

 

Tras tres días de encuentro, los países miembros de este convenio internacional para la protección ambiental del Mediterráneo han suscrito un acuerdo, que han dado a llamar “Declaración de París”, en el que se recogen cuatro planes de trabajo a desarrollar en los próximos dos años (hasta la próxima reunión) y 14 decisiones concretas entorno a ellos.
Entre esas decisiones, destacan la puesta en marcha de planes vinculantes para reducir la contaminación por mercurio; la aprobación de 9 nuevas áreas marinas protegidas presentadas por Argelia, Líbano, Italia y Francia; o la adopción de un plan de gestión de las basuras marinas en el Mediterráneo.
Este último punto supondrá que los países de la región, entre ellos España, están obligados a desarrollar programas nacionales de prevención, control y lucha contra los residuos sólidos lanzados al mar, tanto los causados desde tierra (puertos, costa…) como desde los barcos.
La “Declaración de París” recoge que estos programas nacionales deben incidir en la concienciación ciudadana contra las basuras marinas y en el control de los residuos en los puertos.

Cuatro áreas de trabajo
Al margen de esa decisión concreta, las cuatro áreas a las que se han comprometido los países en esa declaración pasan, entre otros, por “adoptar todas las medidas necesarias para que el Mediterráneo sea un mar limpio, sano y productivo cuya diversidad biológica y ecosistemas estén preservadas”.
El segundo punto aboga por “reforzar la gestión integrada de las zonas costeras Mediterráneas”; y el tercero “por aportar las preocupaciones por el medio marino Mediterráneo” a la discusión que tendrá lugar en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, el próximo junio.
Finalmente, el cuarto recoge el compromiso de “instaurar las condiciones para una gobernanza institucional transparente y eficaz del Plan de Acción para el Mediterráneo”, lo que supondría una mayor participación de la sociedad civil (ONG, Gobiernos locales, etc..) en el Convenio.

Bloqueo a los tiburones
De las decisiones concretas en torno a esos cuatro puntos, la que más ha disgustado a los ecologistas ha sido el aplazamiento de seis meses de la decisión de proteger diez especies de tiburones y rayas que están seriamente amenazadas en el Mediterráneo.
La Unión Europea, que sumando el voto de sus miembros tiene mayoría en el Convenio, ha pedido ese tiempo para decidir si apoya el traslado de la totalidad o de alguna de esas diez especies del anexo III del convenio al II, lo que implicaría la máxima protección para esas especies y la prohibición de su pesca.
Según fuentes de la negociación, la Comisión Europea ha justificado este aplazamiento en que aún no ha concluido las consultas con sus socios sobre este tema.
Esas diez especies en cuestión son el cazón, el marrajo sardinero, el cailón, dos tipos de rayas, dos de pez guitarra y tres de tiburón martillo, cuyas poblaciones han caído hasta un 99% en algunos casos respecto a los registros de hace 50 años, llegando incluso a desaparecer en algunos hábitats mediterráneos en los que eran comunes.

Decepción ecologista

Allison Perry, científica marina de la organización Oceana, ha lamentado que después de dos años “bloqueando” la propuesta de máxima protección para esas especies, la Unión Europea “haya vuelto a prorrogar la decisión de salvar los tiburones más amenazados del Mediterráneo, a pesar de que no hacerlo pueda suponer su desaparición”.

Optimismo en la UICN y en el Ministerio
A pesar de que también ha lamentado este aplazamiento, el director del Centro de Cooperación del Mediterráneo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Antonio Troya, se ha mostrado “optimista” sobre las conclusiones de la 17 reunión del Convenio, que, a su juicio, ha relanzado su “plan de acción” que pasaba “por horas bajas”. 
El secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico Ramos, quien ha representado a España en las negociaciones, ha señalado a Efe que está “satisfecho” por “el alto nivel que ha tenido la reunión” y por los acuerdos alcanzados, especialmente por “la gestión integrada de las zonas costeras y el fomento de la cooperación de países no miembros con la estrategia marina de la Unión Europea”.

 

EFE