El chopo ilicitano agoniza

La falta de conservación y la acumulación de matorrales y vertidos han hecho que esta colonia de árboles singulares situada en el paraje del Aigua Dolça i Salà siga perdiendo ejemplares

 

M. POMARES

La que, según los expertos, es la única colonia europea de una especie de chopos originaria de las zonas semidesérticas de África y Asia Menor y que en Elche se ha dado en llamar chopo ilicitano continúa agonizando. Los ejemplares, enclavados en los márgenes de la Acequia Mayor, en el paraje del Aigua Dolça i Salà, continúan con su particular regresión como consecuencia de la falta de cuidados y la amenaza que supone el vertido de escombros en algunos tramos.

Un paseo por este entorno permite comprobar la forma en la que los matorrales y las hierbas secas “acosan” a los chopos ilicitanos, en una estampa que se completa con troncos caídos, y ramas rotas, secas y retorcidas. Es más, alguno de los carteles que se instalaron hace ya años en los que se declara esta colonia como “comunidad vegetal protegida” y en los que se prohibía “cortar o arrancar cualquier parte de estos árboles y de las plantas que crecen a su alrededor” o hacer fuego yace en la actualidad en el suelo. Mientras, otro de los paneles aparece enmarcado por una pequeña montaña formada por restos de poda en primer término y otra de basura a sólo unos metros, incumpliendo así otro de los preceptos que marcan los rótulos: el de no lanzar escombros.

Desde el Patronato Histórico Artístico y Cultural d’Elig, un colectivo que viene denunciando el retroceso de la colonia de chopos ilicitanos desde hace tiempo y que, además, siempre ha pedido actuaciones decididas para recuperar y proteger estos ejemplares, reconocen que la situación no es nueva, aunque se agravado en los últimos tiempos, hasta el punto de que en estos momentos el presidente de honor del colectivo, José Payá, asegura que el número de ejemplares está por debajo del centenar. “Primero las obras del gasoducto y después las de la autovía Alicante-Murcia acabaron con muchos árboles, pero en los últimos años el hecho de que no se haya llevado ningún cuidado ni medida de conservación, y tampoco vigilancia, han hecho que hayan desaparecido más ejemplares y que la situación sea peor que nunca”, lamenta el presidente de honor del PHACE.

Payá precisa que “los chopos ilicitanos se encuentran en estos momentos en una propiedad privada, pero, igual que sucede en otros casos, el Ayuntamiento puede tener competencia para exigir su conservación o para actuar”. Sin embargo, destaca que, “hasta ahora, el Ayuntamiento nunca ha prestado atención a los chopos ilicitanos”. Por ello, pide a la Administración local que impulse las labores de mantenimiento de este paraje e incluso que lo repueble con nuevos ejemplares, pero que también articule otras medidas específicas de protección. Y es que, como señala Payá, “un cartel no es suficiente para proteger un paraje, sino que hay que ir, cuidarlo y mantenerlo, y garantizar su conservación”.

Por su parte, desde Ecologistes en Acció del País Valencià, uno de sus miembros, Ignacio Redondo, asegura que “la imagen que presentan los chopos ilicitanos es desoladora desde hace años porque están en un delicado estado de salud”. En este sentido, hace hincapié en que “la situación se agravado no sólo aquí sino en todo el término municipal desde que en su momento comenzaron los recortes en materia de medio ambiente, pero hay zonas de especial protección como ésta o el Clot de Galvany en las que se debe invertir”. También concreta que “los ejemplares que hay en el Aigua Dolça i Salà son todo hembras y, por tanto, requieren de una reproducción especial, por lo que es una zona en la que el Ayuntamiento no puede dejar de invertir, sobre todo porque si es una paraje que se debe proteger el Ayuntamiento tiene que contribuir a esa protección”.

Así las cosas, Ignacio Redondo sentencia que “este paraje requiere más cuidados para evitar que los chopos ilicitanos se sigan muriendo, pero también son necesarias campañas de sensibilización y divulgación para que la gente sea consciente de la importancia que tiene este patrimonio natural y que, sobre todo, deje de tirar basura en el campo”.

 

Diario “Información”, 30-12-11