Dos nuevas palmeras taladas por picudo en el huerto de la Cuerna

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El censo de palmeras canarias ha sufrido un nuevo varapalo en los últimos días. Y es que el picudo sigue causando estragos en Elche y, de forma especial, entre las Phoenix canariensis. No en vano, la empresa Tragsa arrancó el martes dos ejemplares de esta variedad en el huerto de la Cuerna, tal y como confirmó ayer el concejal de Vía Pública, Manuel Rodríguez, quien, no obstante, incidió en que las datileras que hay en este mismo espacio público, incluido dentro del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, ya han sido revisadas y no se han encontrado síntomas de que puedan estar infectadas por la plaga.

El edil explicó que estas dos canarias ya habían sido tratadas por endoterapia cuando se descubrió la presencia del coleóptero, e incluso los ojos de las palmeras comenzaron a brotar, aunque con muy poca fuerza. Ante este escenario, según señaló, «decidimos cortar estos ejemplares, que estaban muy afectados, para evitar que se convirtieran en un foco de picudo por sí mismos, y, sobre todo, para impedir una posible caída en una zona a la que van muchos niños».

En cualquier caso, concretó que el análisis de las palmáceas eliminadas ha revelado que no había ningún picudo adulto vivo en los troncos, únicamente pupas y huevos. Paralelamente, incidió en que el resto de palmeras que hay en el huerto ya han sido revisadas, sobre todo las datileras, que sí entran dentro de la protección de la Unesco, y que, de momento, no se han encontrado indicios de que pueda haber otras afectadas.

El responsable municipal de Vía Pública recordó que, «hasta ahora, la estrategia que se ha seguido es la de tratar de conservar las palmeras canarias, siempre y cuando no supongan un riesgo para los ciudadanos ni para las datileras que hay en el entorno, porque está demostrado que el picudo, a la hora de atacar un ejemplar, va antes a las canarias que a las datileras. El problema es que éstas dos ya estaban muy enfermas y no se podía hacer nada».

A pesar de ello, el concejal avanzó que en la próxima reunión de la Mesa de Trabajo del Estado Fitosanitario del Palmeral, en la que están representados investigadores, técnicos, cultivadores y viveristas, junto al Ayuntamiento y la Generalitat, se valorará la posibilidad de si se mantiene la filosofía de únicamente eliminar las Phoenix canariensis que se encuentran en un estado irreversible o también se cortan los ejemplares de esta variedad que presenten algún indicio de estar afectados por el coleóptero para evitar convertirse en un foco en sí.

Al menos por el momento, y a expensas de lo que pueda salir de ese encuentro, Manuel Rodríguez se mostró partidario de continuar en la línea que se ha seguido hasta ahora. «En principio, vamos a ir tratando las palmeras canarias que tengan picudo, y haciéndoles un seguimiento, y sólo las eliminaremos si están muy afectadas y pueden caer, y más en un huerto como el de la Cuerna, que es un espacio sostenible, muy bien cuidado y con un equilibrio ecológico en el que las Phoenix canariensis pueden impedir que el picudo entre en las datileras», sentenció. En esta línea, subrayó una vez más que «las palmeras canarias, que son un foco en sí porque son las más sensibles al picudo rojo, no forman parte del Patrimonio de la Humanidad que reconoció la Unesco, y tampoco son autóctonas de esta zona».

Ésta es la quinta palmera canaria que reconoce el Ayuntamiento que se ha arrancado en Elche en los últimos dos años y medio, desde que tomó posesión el nuevo equipo de gobierno. De hecho, a finales de 2011 y principios de 2012 se arrancaron dos ejemplares de esta variedad en el Parque Municipal; y la misma suerte corrieron con posterioridad una que estaba situada en el IES Misteri d’Elx y otra del Paseo de Germanías.

Las dos últimas palmeras canarias «sacrificadas» estaban situadas en el barrio de Altabix, en el huerto que se encuentra junto al centro de salud y la parroquia de San Vicente Ferrer, a unos metros de donde el pasado mes de julio cayó en la vía pública una datilera por los efectos de la plaga.

Por otro lado, en el huerto de la Cuerna ya se arrancaron hace unas semanas otras dos palmeras, aunque en esa ocasión fue como consecuencia del peso de los dátiles, lo que dio lugar a que una llegara a caer, pero sin daños relevantes, mientras que la segunda se taló para evitar que pudiera correr la misma suerte, ya que ya estaba bastante doblada, según concretó Manuel Rodríguez ayer.