Almaraz: la mitad del parque nuclear parado y sin problemas de suministro

El viernes 15 de junio, en hora punta de demanda, la central nuclear de Almaraz sufrió un accidente y paró inesperadamente. Pese a la pérdida repentina de 1.000 MW nucleares, y con otras 3 centrales nucleares paradas, el sistema eléctrico sigue funcionando sin problemas, exportando electricidad al extranjero, y el precio de la electricidad no sube. Ecologistas en Acción reclama un calendario de cierre urgente del parque nuclear español.

El viernes 15 de junio, a las 13:20, en plena punta de consumo, se produjo un incendio en el sistema eléctrico exterior de la central nuclear de Almaraz. El reactor de Almaraz I tuvo que parar repentinamente, lo que se sumaba a otros tres reactores de más de 1.000 MW de potencia que ya estaban parados por recarga: Almaraz II, Trillo y Vandellós II.

Con el 54% de la potencia nuclear española parada, son sólo 3.400 MW de los 7.860 MW nucleares, los que quedan operativos. Sin embargo, el sistema eléctrico español ha compensado sin problemas esta pérdida, aumentando la producción hidráulica, eólica y de ciclos combinados. El sistema ha seguido exportando electricidad al extranjero, y el precio de la electricidad no ha subido, al igual que ha sucedido en otras ocasiones similares.

Frente a la postura pronuclear, que sostiene que esta fuente energética da seguridad en el suministro, los hechos demuestran que los fallos en las centrales provocan situaciones complicadas por la pérdida instantánea de una cantidad muy importante de potencia, lo que no ocurre con otras fuentes de energía más distribuidas.

Afortunadamente el accidente no ha supuesto males mayores, aunque hay que lamentar que haya habido un trabajador de Red Eléctrica de España herido. Debemos recordar, sin embargo, la tremenda peligrosidad que supone el funcionamiento de las centrales nucleares, y que es imprescindible un calendario de cierre urgente de las nucleares españolas, comenzando por las más antiguas e inseguras, como es Garoña.

Los hechos demuestran que no sólo se puede vivir sin energía nuclear sino que además es deseable, por los tremendos impactos que esta fuente energética tiene para las generaciones presentes y las futuras, a las que se deja un legado de peligro y muerte aún sin resolver, en cuanto a la gestión de los residuos de alta actividad generados en las centrales nucleares. También la minería del uranio genera impactos ambientales inasumibles, que se suman a los efectos devastadores del ciclo completo del uranio.

Por todo ello, Ecologistas en Acción asegura que es perfectamente posible cerrar inmediatamente las centrales más peligrosas, y de forma escalonada pero urgente el resto del parque nuclear, y reclama por lo tanto un calendario urgente de cierre. Vivir sin energía nuclear es necesario. No podemos seguir expuestos a este grave riesgo ni seguir generando unos residuos altamente peligrosos y difíciles de gestionar.